Querido amor que no tuve;
Son muchos los años persiguiéndote, no tantas las veces que he creído reconocerte en los rostros que han compartido mi cama, mi casa, mi vida…
La búsqueda no siempre ha sido grata, he dejado en el camino océanos de lágrimas, mías, de otros (no recuerdo ya), de esas, que por muy soleado que sea el día, no son fáciles de evaporar.
He crecido creyendo en ti, alimentando el ansia de aquello que sabes llegará, pero no tienes idea cuándo.
He leído a Byron, a Milton, a Bécquer, a Goethe, hasta hacer mías cada una de sus palabras, he visto cómo miraba mi abuelo a mi abuela y me decía, así, así miraré yo algún día.
Y no es que desespere, es que son ya demasiados mis años, y una se vuelve escéptica, y cínica, y quiere descansar, descanso definitivo del guerrero que dejó de luchar.
No morir de amor, no arder en la intensidad de lo sentido, no enloquecer al tacto, sólo conversasr, pasear, hacer planes, coger de la mano y sonreir.
Eso es lo que queda, que no es más que lo que casi siempre he tenido.
No todos sabemos amar.
No todos sabemos ser amados.
Aceptarlo es, a veces, nuestra más difícil tarea.
Así que amor que nunca tuve, donde estés quédate, ya no vengas, te deseo todo el bien, toda la paz, y toda la felicidad que, por existir, mereces tener.
Siempre tuya:
Alejandra.
Feliz día de San Valentín a todos lo que han conseguido aquello por lo que lucharon.


