A sangre fría, de Truman Capote, una obra que me mantuvo pegada a sus páginas en mi más rebelde adolescencia. Un libro duro, periodístico, que, años después. sigue revolviendo mis entrañas, un crimen real que conmocionó al estado de Kansas, a finales de la década de los 50.
Su autor, todo un personaje, tan excéntrico como interesante, (mención aparte merece su obra Plegarias atendidas , una mordaz e hiriente crítica a la alta sociedad neoyorquina) representa a la perfección el prototipo de escritor atormentado, pasional, y bohemio.

Lo recuerdo como si estuviera leyendo un reportaje periodístico. Ésa fue la clave. No se le escapaba un detalle al Capote, que debía de ser un perla el tío.
Hola Senho. ya se que no me echabas nada de menos, pero es que al Truman y a un servidor nos encanta regolverte las entranhas.
Como llevas el verano? Seguro que muy ciber, muy bien y muy etereal… Pues me alegro por ti. Salud!