Mi jornada de reflexión.

Hoy, 19 de Noviembre de 2011, toca reflexionar.

Y aunque no tengo ninguna intención de acudir a las urnas, sí quiero analizar los motivos que me llevan a no querer participar de la “Fiesta de la Democracia“.

Nos enseñan, desde críos, que el poder está en nuestra mano, que tenemos una oportunidad única cada cuatro años, si no marcha demasiado mal la cosa, de pronunciarnos y decidir sobre el futuro de nuestro Estado.

Mentira.

Las elecciones son el opio del pueblo.

Opio con el que nos adormecen, nos engañan, no decidimos nosotros, nada está en nuestra mano, salvo quizá elegir qué señor queremos ver más en la televisión en los próximos años.

Nada cambia. Los ricos siguen siendo ricos, y se sigue gobernado por y para ellos, y los pobres siguen siendo pobres, mientras la gran masa media aspira, inútilmente a alcanzar a los primeros (esa útopia también creada por el capitalismo y el consumismo que nos hace pensar que algún día llegaremos, y qué más da lo que ocurra con los que se queden en el camino…)

Ceden derechos para unos, los recortan para otros, así, legislatura tras legislatura, los políticos van contentando a unos pocos, los que les toque defender según a qué color hayan apostado  (homosexuales, mujeres, autónomos, trabajadores cualificados, trabajadores no-cualificados, pequeños y medianos  empresarios), creando una falsa idea de “autenticidad” en este sistema democrático.

Y nos ilusionamos, y decimos éste (llámese Zapatero, Rubalcaba, Rajoy, Cayo Lara, Rosa Díez), éste sí va a conseguir un pais en el que todos vivamos bien.

La economía del desarrollo nos enseña que la riqueza o la pobreza debe estar proporcionada, para mantener un equilibrio sostenible.

Y les aseguro, los ricos no van a querer dejar de serlo. Ni consentirlo.

Los gobiernos no son más que títeres de los grupos de presión poderosos, los que “se reparten el cotarro”, y si alguna vez pretendieran (cosa que dudo, están, estamos, bien enseñados) tener voz propia en este sainete heredado del medievo, durarían en el poder dos telediarios (el de mediodía y el de la noche, con el chiste de Matías Prats en medio).

¿Qué hacer cuándo algo está creado para tenernos dentro y no dejarnos ver que en el fondo nada cambia?

Díganlo ustedes, seguro que son más sabios.

Tenga una feliz jornada electoral.

Y cuatro “maravillosos” años de realidad, como siempre.

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3 comentarios

Archivado bajo Actualidad, Opinión

3 Respuestas a Mi jornada de reflexión.

  1. samuel

    Pues si ciberneticaeterna , a los “% años yo me di cuenta que no me comeria el mundo y si que el me comeria a mi
    Esta es la triste realidad solo nos queda a lo que pensamos y somos como tu vivir a nuestra manera y tratar de ser lo mas felices posibles , y como dijo Nietsche la moral del rebaño en ella vivimos .

  2. samuel

    perdon queria decir 25 años jejeje

  3. Recuerda que los malos triunfan cuando los buenos no hacen nada. Cambiar el sistema es cosa de los ciudadanos y la primavera árabe es buen ejemplo de ello. Con el conformismo no se consigue nada. La calle es ancha, sal y grita

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