Una vuelve de vacaciones, y se encuentra un debate sobre qué hacer con las cenizas de un señor, dictador para más señas, enterradas en el ¿valle de la vergüenza? (no lo sé, nunca he estado) hace más de 35 años.
Nací a finales de 1976, un año después del fallecimiento del Sr. (seamos educados) Franco. No tengo recuerdos de la transición (por no tenerlos, apenas Tejero dejó una gran imagen en mi memoria, y eso que ésta no es especialmente selectiva), ni tan siquiera unos padres que me hayan hablado en profundidad de aquella época (salvo el consabido: “Vivíamos bien, podíamos dejar la puerta de la calle abierta”).
Al menos 5 de cada 10 españoles estamos en la misma situación, es decir, ni puta idea de lo que supuso tener a un señor bajito y anciano (en algún momento sería joven, eso no lo dudo) gobernando, tiranizando, usen el gerundio que más les plazca, 40 años este nuestro país, que diría Larra.
Y sin embargo, el Señor Rodríguez Zapatero saca a la palestra (Querido Gabilondo, lo que nos interesa es que haya crispación) un tema que enerva y divide a los ciudadanos (cosa que por otro lado no entiendo, a mí me produce la mayor de las indiferencias el lugar donde repose un muerto) hurgando en la mal llamada memoria histórica, y apelando al sentimentalismo de nuestros mayores, y de los que no lo son tanto, pero tienen, en su vida, la historia de un abuelo, de un padre, que fue asesinado por los Nacionales (al hermano de mi abuelo lo mataron los rojos, era un pobre hombre, prácticamente analfabeto, al que le tocó la Zona Azul, y luchó por Franco, como podia haberlo hecho en su contra, que no nos engañemos, las guerras nunca son del pueblo, sólo se sirven de ellos…)
Me parece vomitivo que el Gobierno no esté reunido en un Gabinete de crisis, 20 horas al día, 7 días a la semana, analizando, proponiendo, buscando solucionar una situación crítica a la que nos han llevado ellos (y los anteriores, y los anteriores, no pretendo demonizar), y mente siquiera el pasado, para sacar provecho en el futuro, señores, PRESENTE, preocúpense ahora del presente, que sí, que el Valle de los Caídos lo pagamos todos, que sí, que los beneficios que se saca del turismo que lo visita también es para todos, que si se decidió una transición pacifíca, carece de sentido instigar a la discusión ahora, que la venganza no se sirve fría, que si se hace ya no es venganza, es maldad, que si TANTO IMPORTA acabar con los símbolos franquistas, no existe uno mayor, que el Rey Dº Juan Carlos, que es rey, porque el dictador así lo quiso.
No seamos maniqueos, ni hipócritas, Españoles… Franco ya no importa. Hace ya mucho que está muerto.
No se dejen utilizar, ¿o sí?
