-¿Tú de qué equipo eres?
- Yo del Madrid.
Tan sencillo, y por lo visto, tan complicado como eso. Resulta, para algunos, desconcertante, y hasta ofensivo, que proclames públicamente, incluso que de manera privada lo pienses, que los colores de tu equipo están por encima de los colores de la selección de tu país.
No soy patriótica, es más, creo, como decía magistralmente Federico Luppi en Martin H, que la patria es un invento, que no va más allá de la gente a la que quieres, y el barrio donde resides. Soy del equipo que elegí ser, aún siendo quizá, en ese momento, demasiado pequeña para aplicar algún tipo de criterio ¿válido? en la elección, no soy del equipo que me imponen que sea.
Sí, cambiaría el Mundial que logramos en Sudáfrica por la décima, así, sin sonrojarme, sin darme ningún tipo de pudor manifestarlo, creo, que incluso, lo cambiaría por una liga.
Xavi, Puyol, Pedro, Iniesta, Valdes, Busquets, Piqué (moc-moc, ¿ex waka-waka?), son grandísimos jugadores. Grandísimos jugadores a los que “odio” durante meses… ¿Tengo que “amarles” después? No puedo ser tan hipócrita, no puedo hacer ese ejercicio de pragmatismo, sí lo haría en política, sí lo haría en economía, sí lo haría en sanidad, pero… ¿en el fútbol? ¿Una de las pasiones irracionales que me permito? Lo siento, no. No quiero usar el cerebro en esa parcela. No creo en el deporte como filosofía.
No significa que desee que la selección pierda, no significa que no me alegre de sus triunfos, lo hago, al menos mientras haya un Ramos, un Casillas, o un Arbeloa en ella, o jugadores de otros equipos que gocen de mi simpatía.
Pero nunca comparable a una visita a Cibeles, con una camiseta blanca. Bien blanca, de esas limpias que no empañan.
Mañana juega España en mi tierra. Que les vaya bonito.
¿Veremos marcar a Villa?
Y ustedes, ¿qué piensan?

